Sobre Mi

Mi nombre es María Celeste Vaiana, nací en Argentina en 1974. En Rosario mi ciudad natal, estudié Psicología y Profesorado porque siempre me ha movido y fascinado la relación entre la Salud y la Educación.

Desde enero del año 2001 vivo en Barcelona –vine por 3 meses… y ya llevo 15 años!- Por aquél entonces, ingresé en un programa de Doctorado de la UB mientras homologaba mi título, pero justo antes de comenzar la tesis, mi vida dio un giro ESPECTACULAR! Nació mi hijo PAU! Y con él, también yo y mi pareja nacíamos como padres!

Desde entonces, todo ha cambiado infinitamente en mi cotidiano y, por supuesto, también ha cambiado mi mirada e intervención profesional. Se han transformado mis ideas sobre mí misma, sobre la familia, sobre la infancia, sobre las relaciones, el crecimiento y desarrollo de los seres humanos, sobre la vida misma…

En mi casa es dónde actualmente realizo el doctorado más intenso que jamás se haya ofrecido en la universidad de la vida: Ser: mujer, mamá, pareja, trabajadora, SER HUMANA!

Gracias a la vivencia de mi maternidad, tanto personal como profesionalmente se me ha abierto un camino de crecimiento continuo –a veces sin tregua-, desde dónde voy comprendiendo cosas de mis errores, equivocaciones, aciertos, experiencias…

Este camino me ha llevado entre otras cosas, a encontrar la Xell –xarxa d´educació lliure-, y formar parte de sus escuelas La Magarrufa y La Caseta como familia, y de Xantala como Coordinadora Pedagógica.

Celeste Vaiana, Crianza y Educación

Haber formado parte durante ocho años del grupo de trabajo de la Xell, y al mismo tiempo trabajar en una escuela libre seis años, acogiendo y acompañando los procesos de las familias, me permitió conocer muchas otras propuestas, proyectos, escuelas, asociaciones, muchos acompañantes, muchos educadores, muchísimas familias, voluntarios, practicantes, y una larga lista de personas maravillosas que la vida fue poniendo en este precioso camino… Esto lo vivo como un privilegio, un verdadero regalo!!!

…Y mi hijo siguió creciendo -y nosotros con él- y comenzó la primaria en la escuela! Y este paso amplió mucho más las cosas!

Y al mismo tiempo, se abrieron horizontes para mí dentro de la escuela pública, colaborando con el CRAEV –centre de recerca y assesorament d’ educació viva-, y como familia formando parte de una escuela pública maravillosa de educación viva que se llama: Martinet!

Actualmente hemos recibido junto a mi familia otro INMENSO regalo: HA NACIDO MI HIJA BRUNA! y con ella nacen otros retos!

En este momento trabajo de manera particular colaborando con cualquier movimiento que esté a favor de cuidar lo humano, de priorizar lo importante en la vida.

Con los años he aprendido que está muy bien que busquemos “la mejor escuela para nuestros hijos”, pero esa escuela no es más importante que lo que vive y aprende el niño en casa. He comprendido que si los padres estamos bien, los niños están bien y si los padres estamos mal los niños están mal, vayan a la escuela que vayan, ya sean libres, privadas, públicas, Waldorf, Montessori, o la que sea.

¡La mejor escuela para el niño es la casa!

En definitiva, vale más nuestro ejemplo para los niños, que sus vivencias en las diferentes instituciones.