La llegada de un segundo o tercer hijo, es un acontecimiento que transforma la familia a nivel relacional.

El bebé que nace llega y gana una familia previamente establecida, pero para el hermanito se pone en juego claramente la pérdida su lugar. Si bien un hermano es un regalo, elaborar este duelo –pérdida de exclusividad, mirada, atención y privilegio-es un proceso interno muy intenso que para llegar a transformar en ganancia requerirá de tiempo, paciencia pero sobre todo, de un acompañamiento que no tienda a polarizar la relación entre nuestros hijos.

Te invito a compartir un espacio para abordar esta temática, tan difícil por momentos, de gestionar en nuestro día a día.

El sábado 18 de junio a las 11:00hs en De Tela, Pere Serafí 7

 

 


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